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MILITANTES HISTÓRICOS

Entrevistas recientes que han hecho historia

Emzel Quiriacos.
Á - N.2

El año 2014, Hernán Solar estaba agobiado y pensativo. No quería dar entrevistas luego de una dura campaña parlamentaria que había perdido por paliza contra Lorena Gallardo, del Partido Estalinista (PE), perteneciente a la Nueva Mayoría. Todo había salido mal. La derrota de Evelyn Matthei en las presidenciales y la de su compañero de lista, el histórico RN Maximiliano Ovalle, más la derrota cultural, sociopolítica y deportiva de la centro-derecha lo tenían sumido en una dolorosa reflexión. «Eso es lo que nos falta como centro-derecha: reflexión» dice Solar mientras apunta a un montón de libros que tiene sobre una mesa, al borde de su piscina. Pilar Sordo, Guy Sorman y unas columnas reunidas de Mario Góngora formaban parte de esta exclusiva lista de autores sobre los cuales basaría un documento de reflexión para la centro-derecha, que finalmente mutó en varios textos.
 
 
 

Diputado Solar, ¿nos puede adelantar un poco de qué se trata ese documento?
 

Se trata de algo inédito en nuestro sector: un texto denso, profundo, de 12 páginas, en los que intento explicar nuestra derrota como centro-derecha, después de 4 años en el poder. Se lo resumo: el principal culpable es Piñera, y a nivel subconsciente, nuestra falta de relato.
 

¿Me podría explicar qué entiende Ud. por relato?
 

Claro, es muy simple. Nosotros en la UDI hemos construido una centroderecha popular, inclusiva, abierta a todos los chilenos. La antigua derecha era una cosa de unos pocos señores de clase alta, hacendados, como mi compañero de lista Maximiliano Ovalle, a quien estimo mucho, por lo demás. En la UDI creemos en el emprendimiento, en la libertad de emprender, en la posibilidad de emprender, y en la libertad de tener esa posibilidad. Estamos con la clase media, con la clase baja y con la clase alta. Estamos con los pescadores artesanales y también con las grandes familias dueñas de grandes consorcios pesqueros. Somos un partido abierto a esa diversidad tan propia de la sociedad chilena.
 

¿Pero no cree Ud. que los ideales de la UDI se han desdibujado con el tiempo?
 
No lo creo. Mucha gente cree que somos un partido ultra-conservador o dictatorial, pero Jaime no lo veía así. Jaime, en el fondo, era un convencido de la libertad de emprendimiento y de que el estado jamás se puede meter en nada. Esos son las dos grandes enseñanzas filosóficas de Jaime.
 

¿Pero acaso Guzmán no es más que eso? Por ejemplo, su teoría constitucional, su pensamiento político, el rol y límites que él veía para el Estado, los famosos cuerpos intermedios, su concepción del derecho…
 

A veces en la derecha caemos en esa cosa media intelectual, de hablar de «teoría constitucional» o «concepto del derecho». Pero yo me pregunto: ¿cuáles son los problemas reales de la gente? Hoy estamos a 12 de enero. Hace mucho calor. Los niños de Chagres no tienen piscina. ¡La gente quiere refrescarse un poco! Con el alcalde de Chagres hemos inaugurado una piscina desechable para toda la familia. Y le digo más: en invierno traeremos nieve de Portillo para que la gente de Chagres pueda esquiar, o al menos, tirarse en bolsa de basura por la nieve. Eso es un problema real. Lo otro es música. La Concertación, los viejos políticos de siempre, no han hecho nada en 20 años.
 

Entonces Ud. cree que las ideas de Guzmán eran erróneas.
 

¡No, para nada! Jaime hablaba desde un contexto de guerra fría, de anti-comunismo. No nos olvidemos que Chile iba a ser una segunda Cuba y que en los supermercados no habían veinte marcas de yogurt como hoy, sino sólo dos, ¡imagínate qué deprimente era Chile! Pero todo eso ya pasó, ahora hay que abrirse a otras realidades.
 

¿Por ejemplo al matrimonio gay?
 

¿Por qué no? Mientras los gays sean emprendedores y no socaven las bases iusnaturalistas-metafísicas del estado subsidiario, no veo por qué habría que discriminarlos. En la UDI creemos en el valor de la persona. Si alguien es persona, lo valoramos. Si no, entonces no. Mis hijos son todos bacheletistas y se cambiaron el apellido por vergüenza de ser hijos míos. Uno trabajó en la franja de Marcel Claude y otro se unió a la guerrilla en Cuba. Qué loquillo. ¡Yo lo encuentro fantástico! Viva la libertad. No voy a andar educando a mis hijos con valores que yo considero correctos. Ellos decidirán; nosotros en la centro-derecha creemos en la libertad.
 
 
 

«Nosotros en la UDI hemos construido una centroderecha popular, inclusiva, abierta a todos los chilenos. La antigua derecha era una cosa de unos pocos señores de clase alta, hacendados, como mi compañero de lista Maximiliano Ovalle, a quien estimo mucho, por lo demás. En la UDI creemos en el emprendimiento, en la libertad de emprender, en la posibilidad de emprender, y en la libertad de tener esa posibilidad»

 
 

Pero diputado, Ud. se opuso al divorcio, al aborto y a la venida de Gun’s and Roses, por ejemplo. Además, cuando Pinochet estuvo detenido en Londres Ud. propuso maltratar a los funcionaros de la embajada de Inglaterra y España.
 

Uno tiene derecho a cambiar, ¿no? Lo del divorcio fue una equivocación. Hemos madurado como partido y como país. Chile era distinto, y la UDI cambia con Chile. Pinochet es parte del pasado, nosotros en la UDI miramos el futuro. Es verdad que lo apoyamos, pero ya no, es que se excedió mucho, robó mucha plata. Con respecto al aborto: nosotros estamos a favor de la vida, siempre. Lo que sucede es que tampoco podemos cerrarnos a la posibilidad de que este principio inmutable sea inamovible, Ud. me entiende. Lo de Gun’s and Roses es una calumnia. Nunca me he opuesto a que embajadores de la cultura de otros países visiten Chile. Me encanta la música popular, por ejemplo, Víctor Jara, y también la música clásica, sobre todo Ennio Morricone. Eso es un déficit de nuestro sector: la cultura. Si yo hubiera sido ministro de cultura de Piñera, ¿sabe lo que hubiera hecho? Repartir vouchers a toda la gente para que elegir diferentes recorridos de la Pequeña Gigante. La Concertación nos dio esa lección: si queremos ganar una elección, tenemos que tomarnos la cultura.
 

Volvamos a un análisis de la actualidad. Pareciera que en la derecha reina el caos. Muchos en la UDI culpan a Piñera de la derrota electoral, muchos militantes de RN han formado un nuevo referente, algunos incluso han pensado en dejar la mezcla de política y negocios para siempre y dedicarse solamente a los negocios. ¿Cómo ve Ud. esta crisis en la derecha?
 

Yo soy optimista. Creo que después de esta crisis catastrófica volveremos a recuperar el gobierno, al menos dentro de 60 o 70 años. Muchos culpan al binominal de la crisis, otros al carisma de Bachelet. Nosotros en la UDI creemos en la libertad de emprender opiniones contradictorias, porque todo emprendimiento debe ser apoyado por el Estado, siempre y cuando haya baja de impuestos. Y si todo esto es tutelado por las fuerzas armadas, aún mejor. Esas son las ideas que faltó comunicar bien. Aunque tengamos una minoría absoluta en ambas cámaras tendremos el coraje de defender estas ideas y de persuadir a nuestros adversarios políticos. Queremos que Chile sea un nuevo Silicon Valley, pensamos en grande. Para la próxima elección parlamentaria incluiremos a más personas del mundo de la cultura y de los movimientos sociales, por ejemplo, a bailarines de programas juveniles y o chicos realities. De seguro repuntaremos. Lo que sí tengo claro es que yo renunciaré a la UDI. Hace diez años escribí una carta en la que explicaba porqué lo iba a hacer. Esa carta se me perdió, así que tengo que escribir una carta nueva.
 

Por último, me gustaría hacerle una pregunta más personal, diputado. Ud. es accionista de una Universidad que ha sido acusada de fraude al fisco. ¿Qué le respondería a los alumnos que no tienen trabajo y además están endeudados?
 

Mire, yo estudié Derecho en la Universidad Católica en una época en que éramos pocos los de clase media los que accedíamos a la educación superior. Hoy aproximadamente el 90% de nuestros jóvenes entra a la universidad o a carreras técnicas. ¡Cómo no me voy a sentir orgulloso de aquello! Las nuevas universidades le han cambiado el pelo a Chile. Hay quienes demonizan el lucro. Pero todos lucramos, lo cual demuestra que el lucro es algo bueno y natural. Con amigos de la Concertación hemos fundado muchas universidades privadas que hoy son líderes en su tipo. Son universidades sin libros, sin profesores, sin investigación y con poquísimas carreras. Es un concepto muy innovador de universidad, pero ya le contaré más en otra entrevista, que me esperan en Suecia 286.
 
 
 

*   *   *

 
 
 
 

Entrevista al senador DC Ignacio Pérez-Larrañaga. Año 2013.
 

Lo que sigue es una entrevista al histórico senador DC Ignacio Pérez-Larrañaga hecha en Septiembre de 2013, al conmemorarse los 40 años del golpe militar. El senador Pérez-Larrañaga nos recibe en su acogedora casa en La Reina. Su empleada («La Chepita nos acompaña desde toda la vida, y nos acompañó al exilio en Méjico», nos cuenta más tarde el senador) nos recibe y nos conduce solemnemente a una oficina decorada con crucifijos coloniales, libros empastados, premios recibidos a lo largo de su larga trayectoria, y muchas fotos con su mujer, Irene Ochagavía, y una bien grande con Renato Poblete.
 
 

Senador Pérez-Larrañaga, ¿qué reflexión puede hacer usted después de 40 años del golpe militar que su partido apoyó?
 
A ver, vamos por parte. Quiero decir una cosa categóricamente: la DC jamás, ¡jamás! apoyó el golpe militar el año 73. Es más, lo que hicimos como partido siempre fue buscar una vía institucional para la crisis política de la UP.
 

Senador, pero Ud. dijo el año 1974 en la revista Época: «Nosotros hemos apoyado a los militares en esta gesta patriótica».
 

 

Esa es una cita sacada fuera de contexto. La DC jamás apoyó el golpe militar.

 
 

Le cito otra entrevista de Ramón Yáñez, presidente de la DC durante 1967-1977: «El golpe militar era inevitable. Nosotros apoyamos a los militares, porque si Allende continuaba en el poder, el país iba hacia una dictadura marxista».
 

Esa cita de Ramón Yáñez, que es un prócer de nuestro partido, está sacada fuera de contexto. Él se refería con «golpe militar» a otra cosa, no al golpe de 1973, con aviones y militares en las calles. Nosotros en la DC somos un partido cristiano, siempre hemos creído en la paz, el amor y el diálogo. Monseñor Manríquez es testigo de ello.
 
¿Pero es posible acaso un golpe militar sin acción militar?
 
Yo creo que la pregunta debería ser reformulada de otro modo: ¿es posible una acción militar que no sea golpista? Es decir, si damos vuelta la proposición: «Todo golpe militar conlleva acción militar» tenemos «toda acción militar conlleva un golpe». Y ahí no estoy de acuerdo. Como ve, es un asunto de lógica.
 
Pasemos a otro tema. ¿Porqué la DC se opuso tan férreamente a Allende? ¿Quizás por los dichos de Fidel Castro sobre Frei Montalva, a quien habría catalogado como un simple peón de los Estados Unidos?
 
Cómo te atreves a decir eso del presidente Frei Montalva. Pero a ver, nosotros siempre respetamos a la figura de Allende. Es más, la veneramos. Pero eso no quita que también la despreciemos profundamente, y es más, le confieso que Allende, como político, pero no como estadista, me resulta francamente odioso. Como partido siempre hemos sido claros al respecto, ¡siempre!
 

 
 

«Bueno, monseñor nos dijo: Uds. tienen que echar a Allende del poder, con la ayuda de los militares, pero sin acciones militares. O sea, un golpe, un pronunciamento, pero en libertad. Lamentablemente los militares no apoyaron a monseñor en esta idea tan lúcida»

 
 
 

Senador, pero ¿cómo distingue Ud. al político del estadista?
 
En Chile se ha perdido la capacidad de reflexionar con sutileza. Allende era un demócrata cabal. Lamentablemente, su gobierno se encaminaba hacia una dictadura. Siempre nos hemos opuesto al comunismo. Pero hay algo peor que el comunismo, y esto es oponerse a él. El comunismo es una fuerza poderosa, que intenta introducir la justicia en el mundo social. Nosotros tenemos grandes puntos en común, al igual que con el antiguo partido radical, los girondinos, el partido nazi, los movimientos de liberación homosexual y el lefevrismo.
 

Senador, todos esos movimientos ideológicos que usted menciona son muy disímiles entre sí. ¿No cree usted que la crítica a la DC de ser ambigua tiene algo de cierto?
 
Es que hay que distinguir entre ambigüedad y anfibología. Nuestro partido es demócrata, es decir, cree en el avance de la modernidad. Por otra parte, creemos en una modernidad cristiana, abierta, tolerante y muy culposa por ser anticuada. Entonces, de ahí nace nuestro partido: un nacimiento doloroso, del partido conservador, que siempre nos despreció. La derecha jamás ha entendido que la DC nunca será de derecha, porque, el futuro y el pasado son dos cosas que se juntan en el horizonte de la acción política comprometida, comprometida con…. (sus reflexiones se ven interrumpidas por un ataque de tos) se me olvidó lo que estaba diciendo.
 

Mi pregunta era si acaso la DC no cae siempre en ambigüedades.
 
Hay que ser muy cuidadosos con descalificar. Me parece muy agresiva su pregunta.
 
Volvamos al tema del comienzo. ¿Qué piensa del rol que jugaron los diputados y senadores de la DC en declarar «inconstitucional» al gobierno de Allende?
 
Mire, le voy a hacer una confidencia. En agosto de 1973 nos llamó a su casa monseñor Manríquez. Tomamos té con él. Un té sobrio, con pan duro. Así somos nosotros, gente sobria. Vamos a Cachagua, no a Zapallar. El Chile actual es consumista y egoísta, no es el Chile que quería monseñor Manríquez. Yo no iría jamás a un mall, prefiero una boutique, pero eso no quita que estemos orgullosos como Concertación de haber construido más de mil malls a lo largo de Chile. ¡No estoy de acuerdo con el consumo, pero daría mi vida por el derecho a vitrinear! La reforma agraria fue un paso humanista que dimos con monseñor. Nos opusimos a la esclavitud en 1818 y a la bomba atómica en 1945. Por las mismas razones nos opusimos a Allende. Así somos los DC, un partido de mucha trayectoria.  Bueno, monseñor nos dijo: Ud. tienen que echar a Allende del poder, con la ayuda de los militares, pero sin acciones militares. O sea, un golpe, un pronunciamento, pero en libertad. Lamentablemente los militares no apoyaron a monseñor en esta idea tan lúcida.
 

¿Cuál es la principal crítica que Ud. le hacen a Pinochet?
 

Pinochet fue demasiado ambicioso. Nosotros le pedimos gentilmente que nos diera el poder en octubre de 1973, cuando el golpe había pasado y el país estaba ya listo para que volviéramos nosotros a reestablecer el orden y el estado de derecho. Pero se negó y se perpetuó en el poder, dirigiendo una de las dictaduras más crueles de la historia universal. Además, introdujo un sistema económico repugnante. A nosotros nos tocó defender y profundizar este sistema en los últimos veinte años; ha sido doloroso.
¿Y porqué algunos militantes DC trabajaron para el gobierno militar?
A la DC se le pueden hacer muchas críticas: seremos ingenuos, estúpidos, bondadosos, generosos, heroicos, pero jamás golpistas. Mire, de los 40.000 militantes, 13 se opusieron al golpe de 1973: es un gran signo, un signo litúrgico y profético yo diría, de la verdadera alma de mi partido. Los otros 39.987 militantes fueron engañados por la CIA.
 

 

¿Qué opina de la carta de Mandolfo Graz al presidente de la DC portuguesa, en la que le dice: «Hemos incitado a los militares a dar el golpe, y a mucha honra»?
 
Ustedes los periodistas siempre citan esa carta. Pero no leen lo que dice más abajo. Dice: «Chile ha vivido una crisis enorme. Esperemos que esto se solucione». Ahí está la clave: «solucionar» no es una palabra que le gustase a la dictadura. Esa carta es en realidad un vivo testimonio de oposición a Pinochet. Es en realidad un orgullo.
 
 
 

 

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Entrevista al diputado Giovanni Williams. Año 2018.

 

 

Giovanni Williams nos recibe en su flamante nueva oficina en el Congreso. Su estilo desgarbado y rebelde seguramente dará que hablar. Es solo uno entre la gran camada de jóvenes del Frente Amplio que inundó la cámara de diputados el año 2018. Ataviado de una sudadera roja estampada con los logos de sus bandas favoritas («a algunas las he visto en Lollapalooza», confidencia) y unas zapatillas Converse cuidadosamente gastadas, nos invita una taza de café comprada en un mercado orgánico y con el sello Fair-trade.
 
 

 

Hace poco generaste polémica en las redes sociales con un tweet sobre Venezuela. Dijiste: «En Venezuela hay una democracia legítima con ciertos problemas».
 

A mucha gente le molestó que usara la palabra «problemas». Es casi un diminutivo, una palabra bonita, no agresiva, y aunque termine en «a» es un sustantivo masculino, así que nadie me puede acusar de machista. Menos mal que tengo 28 años y soy de otra generación, liberada de prejuicios.
 

Lo que generó polémica fue su defensa del régimen de Maduro, no el lenguaje. En otro tweet decías que encontrabas extraño que los venezolanos y haitianos emigraran a Chile, un «país sin derechos». ¿No estarán mejor acá que en Venezuela o Haití?
 

No me consta, no sé. He ido a Tahiti, nunca a Haití. En Venezuela tienen una constitución legitimada desde, por y para la gente. Imagínate el orgullo de vivir en un país así. No hay comida, no hay libertad de prensa, no hay agua potable, pero filo, no se puede tenerlo todo. Mi tweet iba a otra cosa: al derecho a ser uno mismo, de que todas y todos seamos más fraternos, de un poder horizontal, de cara a la gente. A eso iba el tweet.
 

Pero Beatriz Sánchez salió a aclarar que ella consideraba a Maduro un dictador y que tu opinión no reflejaba el sentir mayoritario del Frente Amplio.
 

Yo respeto mucho a la Bea, soy su amigo desde hace muchos años, pero creo la malinterpretaron. Lo que ella en verdad quería decir es que en Venezuela sí hay ciertos derechos que no existen en Chile, con el coeficiente Gini más alto no sólo de la OCDE, sino de América entera y del planeta. Esto no lo invento yo, lo dijo Leandro Atria hace unos años en el Liguria.
 

Como economista ¿cómo explicarías en palabras fáciles el coeficiente de Gini?
 

Yo estudié economía en la PUC, donde no nos enseñaban esas cosas, lo único que nos enseñaban era un neoliberalismo brutal. La desigualdad no es tema. Sufrí mucho en la PUC, me hacían bullying por tener moño, las minas no me pescaban. El coeficiente de Gini lo vine a aprender recién en Londres, hace unos años. Fue una experiencia increíble. Viví en un departamento compartido con gente de otras razas. Es increíble cómo allá no se ven las clases sociales, no hay clases como en Chile. Por ejemplo, yo en la UCL era amigo de todos y todas, no había distinción de clases.
 

¿Y eso no lo vivías acá?
 

No, y eso es lo bueno, porque las conversaciones que teníamos en Londres y los aprendizajes de allá, los importamos. Siguieron acá, se generó una fuerza comunicadora. Hay una conexión super potente entre UCL y Chile, encuentro yo. Ahora nos juntamos harto en el Rapanui. Como somos de izquierda nos preocupamos de vivir como la mayoría de los chilenos, entonces vamos al Rapa, que es un bar de barrio, de un barrio sencillo, en Providencia, con casas chicas. Es lo que yo espero para todos y todas, aunque quieran otra cosa.
 

Pero Providencia es una comuna rica. Bueno, hablemos un poco de tu historia. Vienes de una familia pudiente y has tenido muchas oportunidades, ¿por qué has afirmado que todos los colegios privados tienen que ser estatizados? ¿Hay algo biográfico ahí?
 

Sí, y me avergüenzo, por eso ando en micro cuando no llueve. Aunque, a ver, vengo de una familia de clase media. Nunca tuve amigos multimillonarios ni conozco a mucha gente. Estuve en el colegio La Granja que queda en La Reina, no en La Dehesa. Entré a la universidad con mis méritos y luego me gané la Beca Chile para irme a Londres. Si bien me avergüenzo de mis privilegios, también es cierto que me he esforzado para surgir en la vida. Me violenta que digan que soy de la élite.
 

Giovanni, cualquier chileno querría tener todas las oportunidades que tuviste, no quiero ser agresivo contigo. Colegio privado, universidad privada…Además, en tu CV aparece que estuviste en el Colegio Grange, no en «La Granja».
 

Sí, y me avergüenzo por eso, te digo. Respecto al nombre, es que es una traducción, ¿cachai? No todos saben inglés, no quiero ser paternalista con los que no saben e imponerles un idioma desconocido. Además, mi colegio tiene nombre inglés y es inglés de verdad, no como los colegios arribistas con nombre en inglés, esos hay que prohibirlos, porque juegan con las expectativas de las personas.
 

Lo que te preguntaba es que no se entiende esa vehemencia a priori contra los colegios privados o las universidades privadas. ¿Tuviste una mala experiencia? ¿O es algo conceptual?
 

Algo netamente conceptual. Es algo evidente desde el punto de vista político. Te lo demuestro con un silogismo que incluso los que no estudiaron en mi colegio pueden entender:

1) Lo público es lo bueno, lo comunitario, en donde hay espacio para el otro.

2) Lo privado es lo malo, en donde hay solo espacio para el egoísmo.

Conclusión: los colegios privados son malos y hay que volverlos buenos, esto es, hacerlos estatales.

Si esto sigue así, seguiremos en el infierno.
 

Pero Giovanni, la premisa 2 es justamente lo que hay que probar, pero tú las das por evidente. Además, tú has hablado mucho contra el Instituto Nacional, que es público. ¿No serán críticas demasiado al voleo?
 

Guau, yo creo que no lo puedes ver porque estás dentro del sistema. ¡Uuuf! es que el mercado, los colegios privados, las AFP, las represas en la Patagonia, el Derecho Romano, el heteropatriarcado y la Concertación nos han vuelto tan egoístas, tan ciegos ante los vulnerables. Es difícil. Es difícil luchar contra todo eso, es algo heroico. Pero la Bea hizo cambiar todo eso, ¿no? Los que votaron por ella, eran los que querían el bien para Chile, los que no, los que votaron por Piñera, querían plata, nada más. Es una lástima. Pero mira, en el fondo, esa elección presidencial la ganamos, la ganamos simbólicamente, aunque salimos terceros. Tengo esperanza.
 

¿Y no crees que los colegios estatales pueden hacer todo muy homogéneo, y que incluso esa homogeneidad podría ser diferente a lo que ustedes, como RD, buscan?
 

No, ahí no me pierdo, el Estado somos todos nosotros y siempre buscaremos lo mejor para todos.
 

¿Y qué opinas del Instituto Nacional? ¿No es un colegio ejemplar en algunos aspectos? ¿Educación de calidad, sin distinguir origen socioeconómico?
 

No. Mira, cuando estaba en Londres en este departamento compartido aprendí muchas cosas. La primera es a no discriminar. Me hice amigo de un negro, de un indio y de un chileno del Instituto Nacional. Empatía. Tolerancia. Nos llevábamos súper bien. Imagínate, vivir en un país extraño, sin nana, había que hacer de todo. Sin privilegios de ningún tipo. Pensando Chile desde la distancia y el dolor. Fue como la vida de los exiliados en la dictadura. Este chileno del que te cuento era, ponte tú, de Ñuñoa o Renca. Conversábamos sobre todo esto, sin tapujos. Todo esto lo conté en un blog, te recomiendo leerlo. Se llama: «Repensando a Chile desde el exilio».
 
 
 

«Como somos de izquierda nos preocupamos de vivir como la mayoría de los chilenos, entonces vamos al Rapanui, que es un bar de barrio, de un barrio sencillo, en Providencia, con casas chicas. Es lo que yo espero para todos y todas, aunque quieran otra cosa»

 
 
 

Cuéntanos algo acerca de tu doctorado. ¿Cómo aplicarás lo que sabes a la labor legislativa?
 

Mi doctorado se trató sobre la desigualdad en Chile y sobre cómo solucionarla. Llegué a la conclusión de que es un tema súper difícil porque la educación está demasiado segregada. Cuando llegué a Chile traté de aplicar esta conclusión en una Municipalidad, con la Pepi, pero no resultó. Se perdieron millones de pesos. No sé, quizá pequé de ingenuo, de bueno, de puro. Sólo quisimos aplicar el sistema de Troomsø, Noruega, a ciertos colegios con copago, pero no resultó. Pero la conclusión del doctorado sigue siendo válida: hay que terminar con la segregación.
 

¿Esa es la conclusión de un estudio de cuatro años? ¿Valió la pena tanto estudio?
 

Lo mismo me dice mi novia, la Pali. Es que lo mío es un doctorado en economía política, no en economía cuantitativa. A mí me gusta la filosofía, la teoría. La Pali encuentra que son puras cabezas de pescado, es que ella es más científica, necesita ver evidencias, datos. Trabajaba en el Ministerio de la Mujer y quedó cesante con el triunfo de Piñera. Es duro para ella; para cualquier persona que quiere inundar de bondad el mundo es una tragedia trabajar en el mundo privado y más trágico trabajar con Piñera, que es lo más cercano a la encarnación del mal que podemos conocer acá en Chile. Pero bueno, tiene que salir a trabajar porque necesitamos parar la olla, la dieta parlamentaria no da para mucho.
 

¿Y qué me dices de las últimas declaraciones sobre la dieta parlamentaria de Gustavo Muñoz, el abogado y asesor principal de un compañero de bancada tuyo?
 

¿Gustavo Muñoz? No me suena, ¿estás seguro de que es asesor de alguno de nosotros? ¿Estaba en el Saint George, San Ignacio? No sé, no me suena.
 
 

Si bien entiendo, Olimpia Walker (la Pali), también es militante de RD. Su papá fue senador de la Concertación y su madre es directora de varias empresas privatizadas durante la dictadura. ¿Cómo te llevas con los suegros? ¿Cómo se maneja la relación entre viejos concertacionistas y jóvenes rebeldes de RD?
 

Ha sido súper complicado. Pero cuento con los consejos de la Clara Baumann y del Ismael Von Eichtal, que vivieron lo mismo. También voy al psicólogo dos veces a la semana. Soy de una generación que asume la fragilidad. Pero no quiero que esta entrevista se vaya en lo personal. Sólo quédate con la idea de que estamos muy bien como pareja, hemos crecido caleta, y lo más importante, es que ambos queremos un Chile nuevo, horizontal, sin privilegios.
 

 

*Los hechos y/o personajes de estas entrevistas son ficticios, cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.